38 mm para los que no quieren pensar en pilas ni en colores que gritan
Este Citizen BM7620-83Y es de los que se ponen y no gritan. Tiene ese verde oscuro que le da una profundidad distinta. La caja octogonal le da un aire moderno, distinto a los círculos de siempre. Y lo mejor: funciona con luz. Le da el sol, la lámpara, lo que sea, y él sigue. Para no tener que pensar en pilas nunca más.
Así es este Citizen
La caja es octogonal, no redonda. Eso ya lo hace distinto. Y mide 38 mm, que es el tamaño que le vale a casi todo el mundo. Ni pequeño ni grande. El justo.
El verde de la esfera cambia con la luz: a veces parece un verde mate muy oscuro, pero nunca llega a ser negro.
Las agujas brillan en la oscuridad gracias al lumen, no con la intensidad de un botón de luz, pero lo suficiente para leer la hora cuando no hay luz. Los índices, en cambio, no tienen ese tratamiento. Solo las agujas te guían si hace falta.
El cristal es mineral, el de siempre. El bisel es fijo, limpio, sin números. El calendario está a las tres, justo donde debe, sin molestar. Es un reloj que no necesita más.
Lo de dentro
(que no hay que tocarlo) Lleva el movimiento Eco-Drive E111. No hay que cambiarle la pila. La luz lo carga, y guarda energía para meses. Si lo dejas en un cajón un tiempo, lo sacas, le da un poco de luz y vuelve a andar. Cero mantenimiento. Eso es todo.
Justo lo que pesa
Pesa 118 gramos. El acero se nota, y el frío también, solo un momento. Luego ya solo queda el peso justo, el que te recuerda que lo llevas puesto —ya que el brazalete se adapta bien y el cierre de doble pulsador es de los que no se abren solos.
Resiste 100 metros. Vale para bañarte, para la playa, para el día a día sin miedo. Con el fondo enroscado, puedes ir a la piscina tranquilo. Pero no es para bucear, para eso ya hay otros.
En definitiva: un Citizen con luz propia. Para el día a día, para viajar, para ponértelo y olvidarte de que lo llevas puesto. Para que él haga su trabajo y tú el tuyo.

